Originaria de las praderas húmedas de los Grandes Lagos de Norteamérica e introducida en Europa en el siglo XVIII, la silfia (Silphium perfoliatum) se cultiva actualmente como cultivo energético perenne: tras el segundo año, suele producir entre 13 y 18 t MS/ha, o entre 6.000 y 8.000 Nm³ de metano/ha, permaneciendo en su lugar durante más de quince años; su prolongada floración estival rinde hasta 150 kg de miel/ha y proporciona una cubierta duradera favorable a la biodiversidad. En el jardín, también produce un atractivo follaje verde y unas características flores amarillas en verano, que recuerdan a los campos de colza o girasol.
Para plantar Silphia en buenas condiciones, hay que preparar el suelo:
– Arado o descompactación ligera
– incorpora una palada de compost por planta
Plantación
– Coloca el cuello a ras del suelo, apisonando moderadamente.
– Riega 10-15 L/planta inmediatamente después.
– Coloca inmediatamente 5 cm de mantillo de miscanthus (≈ 3 L por planta): -90% de aparición de malas hierbas y mejor retención del agua.
Mantenimiento
– Azada o escarda mecánica
– Vigilancia de babosas en la primera quincena.
– Sin laboreo en los años siguientes: cultivo perenne.
Riego
– Mantén un riego regular durante el primer año, ya que la planta se vuelve tolerante a la sequía en el segundo año.
Vida útil
– 15-20 años antes de que el rodal se vuelva raro; reasegura si < 80% de cobertura.
Usos:
Forraje – 5-15% de proteína bruta según la etapa; se conserva bien ensilado








